RESEÑA HISTÓRICA DE LA EMPRESA



DON JOSÉ CURRÓ: Inmigrante italiano, se radica en la ciudad de San Francisco alrededor del l920 y pasa a desempeñarse como jefe técnico en la entonces “Usina” de energía eléctrica de la Pica. De Córdoba—dependencia San Francisco y paralelamente instala una panadería (con horno a leña) como complemento de sustentación de sus nueve (9) hijos, siendo el menor de ellos,

DON CARLOS ROBERTO, que a la edad de once (11) años, aprende el oficio de “tornero” en una fábrica metalúrgica del medio, logra comprar un torno paralelo y comienza a trabajar por su cuenta. En la década del 50’ construye un galpón de aproximadamente l.000 mts2, entre planta baja y primer piso, en el que instala su pequeña e ilusionada fábrica de máquinas herramientas, con algunas maquinaria que fue comprando y guardando debajo de los paraísos del lote hasta que construyera el galpón.
Ya casado con Ana Ignacia Girino, continúan con esa odisea, como tantos otros hijos de inmigrantes ilusionados con hacerse un futuro con mucho esfuerzo y trabajo en ésta nación joven en donde todo estaba por hacerse. Del matrimonio nacen tres hijos varones: Carlos Eduardo, Contador Público, Raúl Roberto, Ingeniero Mecánico-electricista y Mario Daniel Contador Público.

Comienza fabricando “sierras Sin Fin eléctricas” para el corte de la madera, continúa con un torno paralelo de l000 Mm. e/p. de capacidad de recorrido.
En la década del 60’ comienza con la fabricación de una “limadora de metales” de 450mm de recorrido, y continúa hasta fabricar los modelos de 520m.m., 650m.m., y 750 Mm. y de 2.000 DGS. De peso.

En el año l973 su empresa llamada CURRÓ HNOS. SRL, por haber asociado un hermano suyo, aunque a los pocos años se separan, continuando Don Carlos pero manteniendo la misma denominación, gana una licitación para proveer al Consejo Nacional de Educación Técnica, CONET, para las escuelas técnicas del País, de 60 máquinas limadoras de metales de 450m.m., que se fabricaron bajo estrictas reglas “IRAM”.

Paralelamente, por el año l962, crea una máquina “Pulidora de neumáticos”, que torneaba las cubiertas de automotores y camiones, para sacarle el caucho viejo y preparar la superficie del casco para colocarle las nuevas bandas de rodamiento. La máquina tuvo una gran aceptación porque hasta ese momento, los gomeros debían sacar todo el caucho a cuchillo manual y pulirlas con una amoladora flexible. De demorar 2 horas, y con falencias técnicas, pasaron a “pelar” un neumático de uno a cinco minutos, según el tamaño, y perfectamente torneado. En esa época llegaron a trabajar hasta setenta (70) empleados en la fábrica, todos jóvenes salidos de la escuela de “arte y oficio”, hoy, IPEM Nº 50 de la ciudad de San Francisco. Don Carlos continúa creando y modificando hasta lograr una tecnología de primer nivel, construyendo una “Desvastadota y Pulidora” de casi 3.000 DGS. De peso, para preparar los neumáticos viales de las máquinas que trabajaban en la construcción de la presa “El Chocan”, las mismas tenían neumáticos que llegaban a pesar 300 DGS.

Las distintas crisis económico-financieras nacionales, la inestabilidad política y la permanente ausencia de Políticas Industriales estables, sobre todo las de la época de Martínez de Hoz, hicieron que las empresas fueran desapareciendo o bien se redujeran en su producción, salvo honrosas excepciones. En el caso de Curró Hnos., aunque ésta haya logrado mantener su capital, debió achicarse para salvar la fuente de trabajo.

En el año l980, Don Carlos, enfermo y decepcionado, debe dejar la actividad y continúan sus hijos: Carlos Eduardo y Raúl (recién recibido) bajo la denominación: “CHIMCYA” y ante lo inactivo del mercado interno, comienzan a fabricar un Torno Revolver de pedestal, que exportan en principio a México y Colombia, reestructurando la fábrica y empleando a 25 oficiales. Nuevamente la inestabilidad económica y una enfermedad severa del Ingeniero, motiva que suspendan la actividad en el año l982. Sin desarmar la fábrica,

CARLOS EDUARDO: Instala en el mismo lugar un “Corralón de maderas y pequeña fábrica de aberturas” bajo la denominación de CENTRO MADERERO” S. de H. con un tío de éste.
En el año l986, muere Carlos Padre, la sucesión familiar le adjudica el galpón, quedando las maquinarias metalúrgicas para el hermano menor, quién decide venderlas.
Del matrimonio de Carlos Eduardo con María Esther Malicia, nacen cuatro hijos: Mariano Daniel, Alejandro Sebastián, Marcela Paula y Guillermo Andrés.

En el año l991, termina la sociedad y Carlos (h) continúa solo con el corralón de maderas y afines, girando bajo la denominación: “CENTRO MADERERO”. En el año 2000 su hijo Alejandro se recibe de Técnico electro mecánico y padre hijo trabajan juntos, preparando algunos productos para fabricar, vinculados con la madera y fundamentalmente, desarrollando la fabricación de “Vigas Multilaminadas” y piezas compensadas, a partir de una prensa para la fabricación de tirantes compensados que ya estaba en proceso de instalación con resultados técnicos muy positivos y posibilidades comerciales prometedoras, a pesar de esos años de reinicio costoso, porque todo lo hecho en creación , investigación y construcción técnica se hizo solamente a pulmón.
Pero todo indicaba que el futuro demandaría Tirantes Compensados para la construcción de techos de viviendas modernas y de categoría, y así habría de suceder. En el año 2005, se incorpora al CORRALÓN DE MADERAS Y FÁBRICA DE TIRANTES MULTILAMINADOS,


El más joven de la familia, recibido con especial aprecio, por ser su propia decisión y por la encomiable concepción empresaria y espíritu solidario que lo caracteriza que ya lo hace un miembro necesario del equipo.

En la actualidad, “CENTRO MADERERO”, comercializa y fabrica los productos que figuran en el folleto adjunto: “CM”.

Las siguientes, son palabras textuales de los integrantes de “Centro Maderero”, las cuales merecen ser explícitas en este trabajo:

Agradecemos a Dios y que guíe nuestros pasos como lo hizo hasta hoy. Lo que buscamos es consolidar lo que existe para poder mantener una fuente de trabajo que permita a todos los que vivan de ella un pasar decoroso, austero y en paz.

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